miércoles, 18 de febrero de 2015

Compromisos y pasos de etapa en España

El próximo fin de semana, primero de cuaresma, serán dos días de crecimiento y avance para la Asociación. En España se celebrarán un compromiso y tres pasos de etapa.

Sábado 21 de febrero: en Cangas de Onís - Asturias se celebarán los siguientes actos:
  -Compromiso del grupo "La Santina" formado por las siguientes personas:
Asunción Del Pozo Cueto
Carmen Isidoro Portorreal Santiago
Emilia Llamedo Iglesias
Pilar García Rubio

  -Paso a segunda etapa de:
                Natalia Vega Garcia

     
Domingo 22 de febrero: en Ourense se celebrarán los siguientes pasos de etapa:

  -Paso a segunda etapa del grupo "Camiño", formado por:
Adelaida Vázquez Rodríguez
Elia González Fernández
Elia Salve Valeiras
Isabel Rodríguez Pérez
Mª Purificación López   Gómez
Manola Feijoo Samoza
Tomás Fernández Fernández
Modesto González Fernández

  -Paso a la tercera etapa del grupo "Caminando hacia la Luz con María", formado por:
Angelines Fernández Domínguez
Antonina Rodicio Rodicio
María Antonia Cortizo Lobelle
Rita González Cuervo

A todos les deseamos que sea un momento de felicidad y de asumir su decisión sin miedo. Nos unimos todos en oración y pedimos que el Señor, la Madre del Divino Pastor y la Beata María Ana Mogas, les acompañen y les den la fuerza para superar las pruebas del camino.

Equipo Animador General

jueves, 12 de febrero de 2015

Curso bíblico: Domingo 15.02.2015


Este domingo terminamos la primera etapa del “tiempo ordinario” y también la primera etapa de la lectura continuada de Marcos, el próximo miércoles será miércoles de ceniza y con él empezamos la Cuaresma. Volveremos a retomarlo, después del tiempo pascual.




Nos encontramos en el evangelio de hoy con un relato de “milagro”, la curación de un leproso. Marcos con palabras sencillas y entrañables nos desvela cómo es y cómo reacciona el corazón de Jesús, y al mismo tiempo como es el corazón de nuestro Dios. Vale la pena que escuchemos y acojamos esta Palabra y, como los galileos, acudamos a Él.

Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»

Nos presenta una imagen inaudita en tiempo de Jesús. Nadie, y menos un leproso, se postra delante de un varón marginal, como era Jesús, buscando su curación. Un leproso sabía que tenía severamente prohibido acercarse a ninguna persona sana y menos a un grupo.

La lepra era considerada una enfermedad de la piel muy contagiosa. En aquellos tiempos las enfermedades de la piel eran abundantes, debido a la falta de higiene. Los que tenían alguna dolencia de piel y poseían dinero solían acudir a los médicos de Grecia, a los que consideraban más preparados para curarlas. La mayoría, ante los primeros síntomas de enfermedad en la piel eran declarados leprosos y apartados de los demás, por miedo al contagio. De forma que si no era leproso aún, terminaba siéndolo.

Por otra parte toda enfermedad, pero esta especialmente, se tenía como castigo de Dios. De forma que un leproso era un enfermo, pero además un maldito, alguien que, según la mentalidad reinante “habría hecho algo para merecerlo”, un “impuro”. Podemos remitirnos al Antiguo Testamento, para entender mejor, lo que significaba para Jesús y sus seguidores un leproso. Lo tenemos muy claro en la primera lectura de hoy  Levítico 13,1-2.44-46.

Sintiendo compasión, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»

Marcos nos habla expresamente de los sentimientos de Jesús, chocantes e impensables para un judío. Ante un leproso los judíos sentían asco, repugnancia y miedo a ser contagiados. Por eso es tan sorprendente que Jesús “sienta compasión”, que se le conmuevan las entrañas, lo más profundo de su ser ante el dolor de este leproso. Jesús,  como buen judío no “tiene por qué sentir compasión”. Está rompiendo los esquemas, lo establecido.

La ley prohibía tocar a un “impuro”. A Jesús su compasión le lleva a tocar al leproso, sobreponiendo esta a una ley que margina al enfermo y aun al miedo al propio contagio. ¿A dónde nos lleva a nosotros la compasión?

También nos expresa con toda sencillez la voluntad de Jesús: “Quiero, queda limpio”. Algo también absolutamente transgresor; si un leproso es una persona castigada por Dios, no tiene sentido querer curarla. Si, como ellos pensaban, se lo ha merecido, ¿Quién va a enmendar la plana a Dios? En este contexto la expresión de Jesús descoloca a los que le escuchan, rompe sus esquemas, cuestiona la imagen que se han hecho de Dios. ¿De qué Dios nos está hablando? ¿De un Dios que castiga para siempre o de un Dios que perdona al que se lo suplica? ¿No será que Dios quiere dar también una segunda oportunidad al leproso, como a todos?

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»

La lepra era una enfermedad que marginaba, expulsaba a la persona de la comunidad. Era el sacerdote el que decidía si una persona tenia lepra o, como en este caso, si estaba curada. Solo si el sacerdote lo certificaba el enfermo podía ser readmitido en la comunidad. A la vez se le invitaba a hacer una ofrenda al Señor, como señal de agradecimiento.

La intervención de Jesús, su compasión, no se paran en la curación del enfermo, busca que sea de nuevo admitido en la comunidad. Vivir integrado en la comunidad es un signo de estar curado, un signo de salvación.

Algo parecido podemos ver hoy con los enfermos de ébola. Son separados del pueblo e incluso de otro tipo de enfermos por miedo al contagio, son aislados, unas veces atendidos otras muchas abandonados por falta de medios. Si un enfermo de ébola es curado, en Liberia o Sierra Leona, necesita el certificado oficial del médico o del hospital, para poder ser admitido en la población. Aun con él muchas veces el miedo hace que nunca más vuelvan a ser tratados como antes. ¿Qué “certificados” pedimos a veces a otras personas para integrarlos entre los nuestros? ¿A quienes marginamos?

Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Nos encontramos con lo que se suele llamar el “secreto mesiánico” del evangelio de Marcos: Jesús no quiere que se divulgue su fama, porque eso podría ocasionar que la gente entendiera su mesianismo como un mesianismo guerrero y poderoso, como esperaban muchos. Pero el leproso no puede callar, sino todo lo contrario: de hecho, el que ha sido salvado por Jesús es imposible que calle, y lo pregone “con grandes ponderaciones”.

Esto trae como consecuencia la fama creciente de Jesús, la explosión de entusiasmo que despierta en toda Galilea, como algo imparable.

Pero por otra parte, se empieza a vislumbrar que sus obras y palabras tienen mucho mayor alcance que “auxiliar” a un enfermo o sentir lástima del que sufre. Cuestiona el “orden” establecido, la imagen de Dios… Por eso Jesús levanta sospechas, hay quien le empieza a ver como una amenaza y esto le traerá como consecuencia el desenlace de la cruz. En la cruz será cuando Marcos ponga en boca del centurión extranjero “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Solo entonces quiere revelar plenamente el misterio de Jesús

El evangelio en las TIC

·         Texto del evangelio de este domingo con imágenes. Los dos están bien y son breves, menos de dos minutos, cada uno insiste en un aspecto:

·         El mismo texto pero con dibujos, para los más pequeños. http://youtu.be/iTQbx1Pp1PE  

·         Si queremos trabajar sobre la lepra, en el sentido profundo del evangelio podemos tomar como referencia la vida del P. Damián:

Pequeña biografía en 4 minutos: http://youtu.be/7lsBhr_2-j8
Canción para los más pequeños: http://youtu.be/ZZIi7xaqwhk

PARA REFLEXIONAR

       1.      Personalmente

ü ¿Qué nos ha tocado por dentro del evangelio de hoy? ¿La situacion de los leprosos? ¿Los sentimientos de Jesús? ¿El comportamiento del leproso curado? ¿El silencio de los que le rodean?...

ü ¿Con quien nos sentimos identificados?

ü ¿Qué imagen de Dios tenemos? ¿A que posturas nos lleva en la vida diaria? ¿Somos conscientes de que la imagen de Dios que alimentamos en nuestros jóvenes pasa por cómo reaccionamos ante los demás, los necesitados, los marginados?

       2.      En la fraternidad, la familia...

Ü Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no entendemos, lo que más nos ha gustado…

Ü Plantearnos en nuestra fraternidad, familia dos aspectos que van muy unidos:


- ¿Qué lugar ocupan en nuestra fraternidad, familia..., los marginados? ¿Qué sentimientos o actitudes vivimos para con ellos, los ignoramos, los desconocemos, nos alejamos o nos acercamos a ellos, los  atendemos…?


Ü ¿Qué nos sentimos llamados a hacer o a cambiar en este sentido? 

viernes, 30 de enero de 2015

Curso bíblico: Domingo 01.02.2015




Con un lenguaje y unos signos que pueden chocarnos en un primer momento, el evangelio de hoy nos empieza a desvelar la identidad de Jesús. Es, desde el principio, el maestro que habla con autoridad, hasta tal punto que asombra a los que le escuchan: “¡Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen!”
Hoy, al escuchar este texto podemos preguntarnos, ¿Qué autoridad damos en nuestra vida a Jesús? ¿Hemos descubierto quien es y por qué su Palabra es la única que puede salvarnos? ¿O seguimos “dando autoridad” a tantas voces que nos gritan lo que debemos tener, lo debemos pensar o decir?


Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaúm,

Era una población que estaba situada en la orilla noroeste del lago de Genesaret (llamado también mar de Galilea, aunque no era un mar sino un lago grande). Jesús se refiere a ella como su ciudad (Mateo 9,1). Estaba ocupada por soldados romanos y servía de frontera entre los territorios de dos hijos de Herodes, llamados Herodes Antipas y Herodes Filipos. Allí hizo Jesús muchos milagros, pero maldijo este lugar por la dureza de corazón de la gente, a pesar de haber visto tantos prodigios (Mateo 11, 23-24)

Marcos nos está diciendo que, en cuanto llamó a los discípulos (texto del evangelio de la semana pasada) se fue a predicar a su gente, y para eso se dirigió al lugar sagrado de la zona: la sinagoga.

Y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

En el evangelio de Marcos encontramos tres veces a Jesús en la sinagoga. La tercera vez fue a la sinagoga de Nazaret (6,2-6) y allí se maravilló de la incredulidad de sus vecinos; Jesús experimentó que un profeta sólo es despreciado en su pueblo, entre sus parientes y en su casa. Después de este episodio Marcos no vuelve a presentarnos a Jesús en ninguna otra sinagoga, sino entre la gente. Y más tarde en el templo de Jerusalén.

Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió.

¿Es posible que la gente se preguntara quién era Jesús y sólo lo supiera quien estaba poseído por el mal? Un hombre con un espíritu inmundo era lo opuesto a una persona de fe. Se suponía que era alguien que, movido por el espíritu del mal, se oponía al reino de Dios. Por eso este pasaje nos puede resultar muy extraño para nuestra mentalidad y tenemos que leerlo en el contexto del evangelio de Marcos, que quiere darnos una pista muy importante:

Una de las características de este evangelista es “el secreto mesiánico”, es decir, Marcos insiste en que si se descubría quién era Jesús, antes de tiempo, su misión podía echarse a perder. Sólo cuando mucha gente se preguntó: “¿Quién es éste?” y Pedro afirmó: “Tú eres el Cristo” (8, 27) se desveló una dimensión importante de la identidad de Jesús. Pero el silencio sobre su persona debía mantenerse hasta que Jesús no viviera la muerte y resurrección.

Por eso, a partir de la confesión de Pedro, Marcos nos presenta tres escenas en las que Jesús revela a sus discípulos que debe sufrir y morir (el número tres hace alusión a que lo anuncia reiteradas veces), causando escándalo a quienes le escuchaban. Cuando Pedro quiso disuadir a Jesús de seguir este camino, Jesús le dijo: “Apártate de mí, Satanás” (8, 31-33)

En el relato de la transfiguración (9, 2-13) Jesús se experimentó Hijo Amado, aunque en el horizonte de su vida estuviera la posibilidad de morir como un malhechor. De nuevo, Marcos nos dice que Jesús pidió que se guardara el secreto. ¿Hasta cuándo habría que guardarlo? El evangelio nos dice hasta que un centurión romano, pagano, al pie de la cruz proclamó: “Verdaderamente este hombre era hijo de Dios” (15,39) Es decir, la muerte de Jesús, el verle colgado de un madero, a las afueras de la ciudad, como un malhechor, es lo que permite descubrir su verdadera identidad, lo que despierta la fe para reconocerlo y proclamarlo como Hijo de Dios. Por eso nada más empezar a predicar en Cafarnaúm no se podía proclamar quién era. Y era intolerable que un espíritu inmundo echara a perder su misión.

Hoy no utilizaríamos esos recursos para ir desvelando la identidad de Jesús, por eso es importante conocer, o recordar, las claves que utiliza Marcos, para captar la perla preciosa que se esconde en cada texto del evangelio dominical, aunque el envoltorio literario nos resulte extraño.

Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»

Marcos no pone el acento en el contenido de lo que dijo Jesús, sino en la autoridad de sus palabras. La gente estaba acostumbrada a escuchar a los escribas que, aunque actuaran con buena voluntad, se enredaban en la explicación puntillosa de la ley, poniendo más el acento en sus propias explicaciones que en la coherencia de su vida, como les reprochó Jesús muchas veces.

El hecho de que hubieran estudiado la Ley, en medio de una sociedad mayoritariamente analfabeta, les daba autoridad, por eso se les llamaba también doctores de la Ley o maestros. Como hacía siglos que no habían surgido profetas en Israel, los escribas se habían convertido en guías morales y espirituales del pueblo.

La gente se sorprendía de que un hombre, que no era escriba, pudiera tener tanta autoridad en lo que decía. Varias veces en el evangelio le preguntan a Jesús con qué autoridad habla y actúa. Y él remite a la autoridad que le da ser el Hijo amado, que ha venido a dar testimonio de lo que ha visto y oído. Por eso el evangelio de Marcos acaba diciendo que, cuando Jesús fue “elevado al cielo”, sus discípulos fueron por todo el mundo a contar lo que habían visto y oído. Esa es la raíz del testimonio cristiano y de la evangelización.

Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.


Marcos empieza su evangelio presentándonos a Jesús en medio de una popularidad creciente. Tras el episodio de Cafarnaúm su fama se extiende por Galilea, pero Jesús no se deja enredar por el éxito y busca tiempos y espacios de silencio, soledad y oración.  

El evangelio en las TIC

-  http://youtu.be/jcPjr7xxQ9s Secuencia de una película con la curación de un endemoniado, partiendo del texto de Lucas 4, 14-15.

- Enredado en la red” canción de Nico Montero sobre el “enredo de internet”;  puede ayudarnos a dialogar con los adolescentes sobre cómo la red puede atraparnos y alejarnos de lo que deseamos ser y vivir. ¿Qué identidad nos ofrece la red? ¿En qué fama nos enreda? http://youtu.be/OPF5RoXJGY4?list=PLKxU-TvdHXi2pFKu_anEheWfhUZVdjt68

- ¿Cómo podemos comprender hoy el hecho de que Jesús hablaba con autoridad? A través de esta canción de Toño Casado que nos recuerda cómo es la Palabra de Jesús. http://youtu.be/m1QR_OWTTBQ?list=PL4C0F8221ED11B82B.

PARA REFLEXIONAR

      1.      Personalmente

ü Quizá en una sociedad como la nuestra, en la que nos llegan con facilidad tantas voces, podemos preguntarnos hoy serenamente ¿a quien damos autoridad en nuestra vida? ¿Qué o quienes nos ayudan a crecer o nos hunden? ¿Qué voces nos preocupan, nos alivian, nos animan…?

ü Y con un asombro similar al de los galileos podemos plantearnos seriamente, ¿qué autoridad tiene la Palabra de Jesús en mi vida? ¿La leo, la acojo, hago oración,  guía mis criterios y mis decisiones? Desde la propia realidad descubierta pedimos al Señor que “su Palabra nos cambie el corazón” Si te ayuda, pídelo escuchando la canción de Toño Casado.

       2.      En la fraternidad, la familia…

Ü Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no entendemos, lo que más nos ha gustado…

Ü  Podemos reflexionar y compartir, ¿a qué o a quien se da autoridad en nuestra fraternidad, en nuestra familia, en nuestra casa? ¿Quién marca nuestras decisiones? En qué lo notamos.

Ü Como padres, madres, tíos, abuelos, catequistas…, cristianos nos sentimos responsables del crecimiento en la fe de nuestros niños, ¿cómo les ayudamos a conocer y dar “autoridad”, valor en su vida, a la Palabra de Jesús? Es importante que  nombremos lo que estamos viviendo y haciendo en este sentido y, aquello que queremos empezar a hacer.  

Ü Podemos terminar haciendo oración con la canción de Toño Casado que os proponemos, conscientes de que solo el Espíritu del Señor nos hará descubrir el valor de su Palabra y acogerla para que pueda cambiar nuestra vida y la de nuestras familias.

QUE TU PALABRA NOS CAMBIE EL CORAZÓN.
QUE TU PALABRA NOS CAMBIE EL CORAZÓN.
TRANSFORMA EN NIEVE EL CARBÓN
DE NUESTRO GRIS CORAZÓN.
QUE TU PALABRA NOS CAMBIE EL CORAZÓN.

Que tu Palabra sea como la linterna,
que nos enseñe por donde caminar
y transformar el dolor en una suave canción
para llevar al mundo tu calor.

Que tu Palabra sea como la comida
que nos sostenga y nos haga vivir.
El pan para compartir, la fuerza para vivir
Palabra, pan que Dios va a repartir.

Que tu Palabra sea la Buena Noticia
Que todo el mundo sueña con escuchar.
Palabra para salvar, palabra para curar,
Palabra con poder que nos puede cambiar.


domingo, 25 de enero de 2015

Curso bíblico: Domingo 25.01.2015



Iniciamos la lectura del evangelio de Marcos, escuchando la Buena Noticia: el Reino de Dios, la salvación, el proyecto de Dios sobre vosotros está cerca, es el tiempo de su realización. Se nos pide recibirlo, acogerlo, dejarnos convertir. Dejar que Dios entre en nuestra vida y la haga nueva.

¿Estamos dispuestos?


Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

El evangelio de Marcos comienza presentando a Juan como mensajero que prepara el camino, incluso se detiene a describir su aspecto físico. Unos versículos después el evangelista nos narra brevemente el bautismo de Jesús y las tentaciones.

Desde el desierto, tras tener unas experiencias profundas en las que Jesús tuvo que “tomar partido”, se fue a Galilea. Extraña elección, porque Galilea era una zona rebelde y peligrosa.  Allí vivían algunos grupos terroristas, muy activos, que se oponían al poder de Roma, por ejemplo los celotes. Muchas veces había redadas y persecuciones. Juan ya había sido arrestado, lo prudente hubiera sido huir o esconderse, pero el evangelista sitúa a Jesús en el corazón de la región marginal y mal vista. Y allí siente que debe proclamar una Buena Noticia, de parte de su Abbá. 

-«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Es una lástima que muchas veces se haya traducido “reino de Dios” por “reino de los cielos”. Como si Jesús hubiera venido a hablarnos de lo que hay más allá de la muerte y más allá de las nubes. La expresión reino de Dios nos dice poco a los cristianos del siglo XXI, pero era una expresión muy sugerente en todo el Antiguo Testamento; era como un compendio de todo lo que Israel esperaba cuando el Mesías inaugurara un tiempo nuevo. Era como un proyecto que se iría descubriendo y desarrollando con la llegada del Mesías.

Para acoger esa novedad, para poder vivir ese “sueño de Dios sobre la humanidad” es necesaria la conversión. En tiempos de Jesús significaba cambiar de dirección, cuando se iba de un lugar a otro, porque era muy fácil perderse; incluso significaba dar la vuelta para encontrar el lugar donde se perdió el camino, para retomar el bueno.

Jesús le dio un sentido mucho más profundo. Se trata de nacer de nuevo, de sumergirnos en el cambio, de dejarnos rehacer para que nuestro corazón fariseo -cumplidor y de piedra- pueda ser transformado en un corazón compasivo y misericordioso.

Sugiero esta traducción para comprender mejor el significado con palabras de hoy: dejaos convertir y transformar y confiad plenamente en la buena Noticia que os traigoLa fe y la conversión están estrechamente unidas. Una conversión profunda no es fruto de nuestra iniciativa; necesitamos fe, confianza plena en la obra de Dios para dejarnos rehacer, en lugar de acallar la conciencia con algunas obrillas caritativas.

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo:
—«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Como hemos dicho en otras ocasiones esa inmediatez tiene pocas probabilidades de ser histórica. San Marcos va a ir presentando diversos encuentros de personas con Jesús y diversas formas de respuesta y de seguimiento. Simón y Andrés nos muestran que es posible un cambio profundo en la escala de valores. Que cuando realmente nos encontramos con Jesús hay cosas que ya no tienen sentido en nuestra vida y descubrimos el valor de otras que antes no conocíamos o no apreciábamos.

Esta catequesis de Marcos es muy sencilla y muy profunda: Simón y Andrés dejaron las redes, es decir, perdieron su medio de vida y su seguridad, pero encontraron la perla escondida, el tesoro. Encontraron a Jesús y con él descubrieron su vocación y su misión. Unos pobres pescadores se han transformando en santos de la Iglesia Católica. Dejar las redes les mereció la pena. “Pescar hombres” era una imagen sugerente que recordaba la actividad de los profetas. 

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

El hecho de que dos hermanos, varones, dejaran a su padre y se fueran con Jesús es un gesto escandaloso en la sociedad patriarcal judía. Había unas normas de comportamiento, y trabajar con los padres y cuidarlos cuando fueran mayores era una de ellas. No tenía sentido irse con un varón judío que no podía gloriarse de tener esposa, ni hijos, ni casa, ni tierras. No era ningún ejemplo el dejar la seguridad de un hogar y un trabajo para irse con un “don nadie” que pasó por allí.

Pero el evangelista, con estos ejemplos, está ayudándonos  a comprender que antes del seguimiento está la mirada de Jesús y su llamada; antes de responderle experimentamos que se nos invita a vivir una Buena Noticia, una transformación radical. Y que todo eso forma parte del sueño de Dios sobre cada uno de nosotros y sobre la humanidad. Solo entonces podemos soltar las redes o los remos, calzarnos las sandalias y seguirle. Puede que nuestras manos se nos hayan quedado vacías, al soltar lo que teníamos en ellas, pero el corazón está rebosante de agradecimiento. ¡Ha merecido la pena!

PARA REFLEXIONAR

     1.     Personalmente

  •  El evangelio de hoy nos invita a preguntarnos: ¿Qué dejo hacer a Dios en mi vida? ¿Qué descubro hoy en mi vida como lo que Dios ha hecho en mí? ¿Suelo pararme a pensar en todo lo importante de mi vida que no es “fruto” de mi esfuerzo?
  • ¿Cómo podríamos expresar en qué consiste el “sueño de Dios sobre cada uno de nosotros”? ¿Nos lo planteamos a la hora de tomar decisiones, de elegir caminos? Eso es lo que solemos llamar vivir en clave vocacional, no buscando nuestros propios intereses, sino buscando responder a las llamadas continuas de Dios a cada uno de nosotros. Esas que nos llegan a través de hechos de la vida ordinaria.
  • Andrés y Pedro, nos dice el evangelio, dejaron “la barca y a su padre”, lo dejaron todo para seguir a Jesús, ¿qué estamos dispuestos a dejar nosotros?
  • Terminaremos esta reflexión exponiéndole al Señor lo que en este momento surge en nosotros…

     2.     En la familia


  • Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no entendemos, lo que más nos ha gustado…
  • Los encuentros de Jesús con las personas, vemos en este evangelio, también se dan en familia. O mejor, podemos ver la importancia de la familia para transmitir la Buena Noticia. ¿Cómo transmitimos o anunciamos la Buena Noticia de Jesús a nuestros hijos? ¿Qué hacemos en “familia” que les ayude a encontrarse con Jesús, a escucharle, a fiarse de él y a querer vivir con Él? ¿Qué podríamos hacer?
  • Los padres somos realmente “pescadores de hombres” al ayudar a los hijos y a otras personas a salir del mar del egoísmo, la soledad, la lejanía de Dios, etc. y a encontrarse con Jesús.  ¿Somos conscientes de ello? Vamos a terminar orando juntos pidiendo al Señor nos ayude en esta misión que nos ha encomendado.
Oh Dios y Padre nuestro: 

Tú nos dices por medio de Jesús, tu Hijo, 
que es la hora de  convertirnos a la Buena Noticia de salvación;
que él quiere que la escuchemos y que la vivamos. 
Solamente tú puedes cambiarnos.


Danos el valor de confiarnos a Jesús
sin miedo ni vacilación
y de seguirle a donde él nos lleve,
porque estamos seguros de que nos llevará a la alegría.


Haz que compartamos sus palabras y su vida
con nuestros hermanos y hermanas,

con nuestros hijos, nuestras familias y amigos

y sepamos ayudarlos a reconocerte y responderte.

Guíanos hacia ti, Dios y Padre nuestro,
Y en las dificultades que la vida nos presente
por los siglos de los siglos. Amén 


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