viernes, 5 de diciembre de 2014

Curso bíblico: Domingo 07.12.2014


En estos días de tantos reclamos y preparativos nos llega otra voz, distinta, que nos urge a “preparar el camino al Señor” ¿Qué hemos de preparar? ¿Cómo hacerlo?


Si miramos con atención a la persona que nos lo “grita” a lo mejor se nos abren otras perspectivas, otros modos… Lo importante es distinguir su voz entre tantas voces, su mensaje entre tantos mensajes publicitarios, bien orquestados… De ello depende el que esta Navidad podamos encontrarnos o no con Aquel que viene a vivir entre nosotros, a ser de nuestra familia.




Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

En esta pequeña frase Mateo resume y anuncia el contenido de su evangelio, porque:
·      La palabra evangelio significa “Buena Noticia”.
·   Marcos, que ni siquiera nos ha dicho que ha nacido Jesús, ya le llama Jesucristo. Esta palabra la podemos traducir como Jesús el Kyrios, el Señor; es una manera de presentarnos desde el comienzo a Jesús resucitado, reconocido y proclamado como Señor.
·    Nos anuncia también que Jesús es Hijo de Dios. Habían  pasado más de 30 años desde que murió Jesús y las primeras comunidades lo proclamaban así, aunque todavía quedaran testigos que lo habían visto colgado de un madero.   

San Marcos empieza, pues, con una confesión de fe. Sólo después, página tras página, se irá acercando a la persona de Jesús de Nazaret para mostrarnos también sus sentimientos, actitudes, parábolas, gestos, etc. Ahora, desde el comienzo, quiere dejar claro a quien nos va a presentar.

Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»

El profeta Isaías había dicho: “Una voz grita: preparad en el desierto un camino para Yahvé, enderezad en la estepa una senda para nuestro Dios” (40, 3). Y esta cita la completa san Marcos con otras similares: “Yo enviaré un ángel delante de ti para que te guíe por el camino…” (Éxodo 23,20) y “He aquí que yo enviaré a mi mensajero a preparar el camino delante de mi…” (Malaquías 3, 1). El mensaje de Juan y la persona de Jesús quedan insertados en la tradición profética. A Marcos no le interesa hablarnos de la infancia de Jesús, prefiere situarlo en la tradición del Antiguo Testamento y del anuncio de los profetas.

Apareció Juan el bautista en el desierto, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados. Y todos los de la región de Judea y los de Jerusalén acudían a él para ser bautizados en el río Jordán, confesando sus pecados.

Juan tuvo multitud de seguidores y una importancia extraordinaria en su tiempo; hay datos extra bíblicos que lo confirman. En algunos ambientes fue más conocido que el propio Jesús.

Para nosotros el desierto nos evoca un lugar lleno de arena, casi sin vida. Para Israel era un símbolo, expresaba un lugar propicio para el encuentro con Dios. En el desierto el pueblo tuvo grandes pruebas y no superó algunas, por ejemplo cuando se plantearon volver a Egipto y seguir siendo esclavos, en lugar de sufrir penalidades al atravesar el desierto, hacia la tierra prometida.

Al llegar Jesús, el pueblo tuvo que elegir entre seguirle (convirtiéndose y cambiando profundamente) o seguir con su mentalidad y costumbres. Marcos va mostrando personajes que se convirtieron al encontrarse con Jesús.

Este evangelista nos dice también que cuando Juan vio que se acercaban a bautizarse muchos fariseos y saduceos los llamó “raza de víboras”. Podemos imaginar las amistades que se granjeó con eso. Lucas nos dice que Juan recorrió toda la región del Jordán predicando un bautismo de penitencia y cuando le preguntaban: ¿qué tengo que hacer? Juan les respondía: “El que tiene dos túnicas que reparta con el que no tiene ninguna y el que tiene alimentos que haga igual”.

El evangelio de hoy nos presenta a un hombre valiente, que denunció lo que estaba mal y lo pagó con su vida. Y nos mostró un camino de conversión claro y sencillo: repartir lo que tenemos con quien no tiene.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

El modo de vestir antes era expresión de la identidad de la persona, con mucha más claridad que ahora; actualmente una persona muy rica puede ir con pantalones vaqueros rotos y se considera moda, no incoherencia. San Marcos nos describe el modo de vestir de Juan de modo que a la gente de su tiempo le evocara al profeta Elías, incluso la gente se preguntaba ¿sería el propio Elías, que había vuelto de nuevo? Tenía sentido que se hicieran esa pregunta, vamos a ver por qué:

En el segundo libro de los Reyes, este profeta es descrito como “un hombre velludo con una correa de cuero ceñida a la cintura” (II Reyes 1, 8); había sido muy querido por el pueblo y creían que no había muerto sino que había sido arrebatado al cielo y volvería de nuevo a la tierra, para seguir profetizando. Esta creencia se corroboraba con un texto del profeta Malaquías: “He aquí que yo os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día grande y terrible de Yahvé” (3,23). En otro lugar de su evangelio, san Marcos dice que, tras la transfiguración le preguntaron a Jesús: ¿Por qué dicen los escribas que Elías ha de venir? (Marcos 9, 11-13)

Y Juan proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

El profeta Isaías había anunciado que sobre el mesías “reposará el espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fuerza, espíritu de conocimiento y de temor de Dios…” (11,2) Juan anuncia la llegada de alguien que tendría más poder que él y que bautizaría con Espíritu Santo. Con estas dos claves, evidentes en su tiempo, deja claro que estaba anunciando al Mesías.  

El evangelio en las TIC
·      “La historia de Juan Bautista” (2,24 minutos). Canción alegre muy buena con letra y dibujos, para que los niños conozcan a Juan Bautista y puedan entender mejor su mensaje. Canta-autora y música: Aida María Borges; dibujos de Fano.   http://youtu.be/s779uRSVbP4
·       “Explicación del tiempo de Adviento para niños: http://youtu.be/6Ffz3GfUyR4
(3,34 minutos). Bueno para ir concretando cada semana, con dibujos de Fano.
· “Ven, Señor, a salvarnos” canción breve para niños, con dibujos. (0,46 minutos). http://youtu.be/HV5zs2nEbho?list=PLJr-nzM-Ql7raEQ6R3jaDF0V6ufVwgwr8
·       “Abre tu tienda al Señor” canción para que reflexionen alumnos  mayores o adultos, incluye la letra, sobre un dibujo de Fano, (2’29 minutos).  http://youtu.be/7v1_a1c2X54?list=PLJr-nzM-Ql7raEQ6R3jaDF0V6ufVwgwr8

PARA REFLEXIONAR

1.      Personalmente

ü  ¿Que resuena en ti al escuchar el mensaje de Juan: “Preparad el camino al Señor”? ¿Cómo lo concretas en tu vida?
ü  Nuestras familias, fraternidaes, hacen en Adviento muchas actividades, ¿Cómo ayudan a preparar el camino para encontrarnos con el Señor? ¿Cómo podríamos mejorar la vida de nuestra fraternidad, familia, para que sea realmente un camino de encuentro con el Señor, sin piedras ni obstáculos?

2.      En la fraternidad, familia...

Ü  Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no hemos entendido, lo que más nos ha gustado…
Ü  Juan nos invita a preparar el camino al Señor que llega. ¿Cómo lo hacemos en nuestra familia? ¿Qué preparamos en casa para la Navidad? Como padres y madres, ¿qué cuidamos las semanas antes de la celebración?
Ü  Como en los colegios se habla del Adviento y se hacen muchas actividades como preparación de la Navidad, os invitamos a dialogar con los hijos sobre ellas y buscar la manera de unirnos, como familia, a lo que se hace en el colegio.
Ü  Acordándonos de que estos días son especialmente apropiados para tener presente a María, la madre que espera a su hijo, os proponemos terminar con esta oración:

María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestro corazón...
Enséñale a crecer en amor y amistad.

María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestras manos...
Enséñales a construir una nueva Navidad.

María de Belén, Madre de Jesús, ante ti nuestra fe...
Enséñale a ser sincera y comprometida.

María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestros miedos y temores...
Enséñanos a ser valientes en la vida.

María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestros caprichos y egoísmos
Enséñanos a ser generosos y solidarios.

María de Belén, madre de Jesús, ante ti nuestra navidad llena de regalos...
Enséñanos a compartir con generosidad

Fuente: www.salesianos.edu


jueves, 27 de noviembre de 2014

Curso bíblico: Domingo 30.11.2014





Este domingo empieza un nuevo año litúrgico. El gráfico, dibujado por FANO,  puede ayudarnos a trabajarlo en clase y/o en catequesis, a través de los colores y símbolos.  Empezamos las lecturas correspondientes al ciclo B, es decir, leeremos de forma continuada el evangelio de san Marcos durante los domingos del tiempo ordinario. Los de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, tienen evangelios propios.

Junto con el año litúrgico empezamos también el Adviento. La palabra latina “adventus” significa “venida” y nos ayuda a prepararnos para celebrar el gran acontecimiento de la Historia: el nacimiento de Jesús.

Durante cuatro semanas la Iglesia nos invita a vivir un proceso de conversión, no porque Jesús vaya a nacer (no nace de nuevo) sino porque el hecho de que se haya encarnado es una Buena Noticia de tal magnitud que necesitamos contemplar este misterio y tomar conciencia, una vez más, de que se ha hecho también carne de nuestra carne.
 


Este primer domingo, el evangelio de Marcos nos habla de “velar”, es decir de mantenernos despiertos, porque no sabemos cuándo vendrá a nosotros el Señor. Nos invita a preguntarnos, ¿Qué cosas nos mantienen adormecidos?

Marcos 13, 33 - 37
Con el texto del domingo de hoy san Marcos pone fin a la vida pública de Jesús y  a continuación describe la pasión. El discurso sobre el final de los tiempos es como el broche final de su vida. Los cuatro  evangelistas coinciden (e insisten) en subrayar que Jesús se despidió, habló de una segunda venida y que el grupo de seguidores quiso conocer los detalles de esta venida. Jesús no dio detalles, dio pistas para vivir con coherencia la espera.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

La palabra “vigilar” tiene importancia en la biblia. Velar es sinónimo de “trabajar”. Muchas veces la seguridad de una familia o de un pueblo dependía de que la persona que vigilaba hiciera bien su trabajo. Pensemos en los enfrentamientos entre tribus, las conquistas de unos pueblos a otros, los ladrones que se amparaban en la noche… Y todo eso ocurría en zonas rurales en las que no tenían más “herramientas” para vigilar que agudizar el oído y mirar atentamente alrededor. Vigilar era un trabajo que exigía una gran responsabilidad, incluso para tomar decisiones responsables si ocurría algo inesperado o se enfrentaban a algún peligro.
¡Cuántas experiencias y anécdotas compartirían en Israel las personas mayores con las más jóvenes sobre  este tema!

Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Como vemos, es la versión abreviada de la parábola de los talentos o la de las minas. Una vez más se nos habla de un largo viaje y una tarea que tienen que realizar los siervos, en este caso el portero. 

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Los judíos solían dividir la noche en tres periodos muy claros: a) desde la puesta del sol hasta las 10 de la noche; b) desde las 10 hasta las dos de la madrugada y c) desde esa hora hasta la salida del sol. Con esta división establecían las guardias, cuando era necesario. Por ejemplo, en tiempo de guerra.
Con la invasión romana, los judíos fueron haciendo suyas muchas costumbres de sus dominadores, entre ella la división del tiempo. Para organizar la vigilancia de la noche establecieron cuatro turnos para los centinelas: 

a)    De 6 a 9 de la noche. Le llamaban la vigilia o guardia del anochecer.

b)   De 9 de la noche a las 12. Vigilia de media noche.

c)    De 12 a 3 de la madrugada era la vigilia del canto del gallo. Recordemos el episodio de la negación de Pedro cuando juzgan a Jesús por la noche.

d)   De 3 a 6 de la madrugada se llamaba la vigilia del amanecer. Era la más gratificante porque en cuanto asomaban los primeros rayos de luz ya desaparecían las tinieblas y los peligros que conlleva la oscuridad.

El texto nos dice que puede venir en cualquier momento de la noche y encontrar dormido al portero (o al centinela, o al encargado de vigilar). Hoy deberíamos poner ejemplos actuales en clase, catequesis o la homilía. Por ejemplo que se durmiera el personal de enfermería encargado de vigilar el buen funcionamiento de una UVI y una persona falleciera por ese descuido. O que se durmiera la persona que tiene que hacer el pan y abrir la tienda y ese día la gente del pueblo no pudiera comer pan. O que el portero de un equipo importante de fútbol no estuviera pendiente del balón, le metieran un gol por estar como adormecido y perdieran una copa internacional. 

 Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

San Mateo organiza muchas palabras de Jesús relacionadas con su segunda venida como si fuera un largo discurso de Jesús, recogido en el capítulo 13. Conviene leer el capítulo completo para entender mejor el texto del evangelio de hoy; a lo largo del capítulo nos invitan a cuidar que nadie nos engañe,  a no alarmarnos, cuidar de nosotros mismos, ser conscientes de que nos entregarán a los tribunales, no angustiarnos porque nos asistirá el Espíritu Santo y un largo etcétera de consejos y recomendaciones muy importantes. 

El capítulo empieza con un diálogo de Jesús con Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Estos apóstoles le van haciendo preguntas a Jesús sobre cómo y cuándo será su segunda  venida. El capítulo se cierra con esta frase: “Lo que a vosotros os digo, lo digo a todos: ¡Velad!”

Estas palabras eran muy importantes para las primeras comunidades cristianas a las que se dirige san Mateo, porque en torno a los años 60 y 70  proliferaron bastantes grupos que confundieron a la gente, anunciando que Jesús vendría de nuevo a la tierra en lugares diferentes y de diversos modos. 

Y la invitación a velar es una llamada también  para cada uno de nosotros, hoy,  porque hay miles de objetos, juegos, personas, experiencias, anuncios, programas de TV, etc.  que son como anestésicos que nos adormecen.  Si queremos seguir con coherencia a Jesús es preciso no sólo despertar, sino hacer un ejercicio diario (un auténtico ejercicio espiritual) para mantenernos despiertos, en vela.

Y despertar es tomar conciencia de que lo importante no es una segunda venida sino tomar conciencia de las dos grandes venidas que ya se han realizado: 1) cuando se hizo carne y nació de María; 2) hoy habita en cada uno de nosotros, hombres y mujeres; perdemos mucho tiempo buscando fuera lo que se manifiesta desde dentro. Y cuando despertamos a esa presencia nace el dinamismo de la fraternidad.

El evangelio en las TIC
   Sobre el Adviento en general:

·         “Adviento: Haz latir el corazón del mundo” PJVdehonianos. Muy bueno para los jóvenes,  3,55 minutos. http://youtu.be/PmDIBokJKcM

·          “Es tiempo de Adviento”, brevísimo video con imágenes de las cuatro velas de Fano. Motivador para iniciar este tiempo litúrgico a partir de cuatro verbos: despertar, ponerse en camino, buscar y acoger. http://youtu.be/5creGml03Tk  0,23 minutos

·         Canción para niños “Prepárate en Adviento”, 1,59 minutos: http://youtu.be/fqH_7AIa6ZQ

·         “El Adviento explicado del mejor modo posible” video para los adolescentes realizado por Spirit Juice Studios (2,26 minutos) simulando un corto antiguo en blanco y negro: http://youtu.be/y6b1llVDv1U . En inglés, subtitulado.

·         “Conspiración de Adviento: provocando la Navidad” Video de reflexión sobre el Adviento y la preparación de otra Navidad más auténtica; muy bueno para verlo en familia,  5 minutos http://youtu.be/UhW4L0ZjON0

·         “Llegaste Tú” canción de Luis Guitarra sobre la llegada de Jesús, con fotos de la actualidad: http://youtu.be/l_ko6cNt1Vg  4,11 minutos.

·         “Algo pasa en la tierra” himno de Adviento de Nico Montero, con los coros de Brotes de Olivo y el texto de la canción en las diapositivas. http://youtu.be/3sPXsQ-wGQ8  4,15 minutos

PARA REFLEXIONAR

1.     Personalmente

ü Otro Adviento más, otro montón de cosas que hacer y organizar en el trabajo, la parroquia, la fraternidad etc, antes de las vacaciones de Navidad… Vamos a intentar hacer un esfuerzo por dejar eso un ratito al margen de nuestra mente. Desde el silencio interior tratamos de ver tantos Advientos vividos, ¿qué recuerdo nos han dejado? ¿hay alguno especialmente importante? ¿Por qué? (Es importante pararnos para salir de la rutina)

ü Despues de leer detenidamente este evangelio ¿con qué palabras me quedo? ¿Qué verbos siguen resonando en mi?

ü Despertad, vigilad, estar atentos… ¿qué supone esto en mi vida en estos momentos? ¿Qué me mantiene “adormecido”, ausente al momento presente, distraido, estresado…? ¿Qué puedo hacer para salir de ello?

2.     En la fraternidad, la familia...

Ü  Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no hemos entendido, lo que más nos ha gustado…

Ü  Nos planteemos ¿qué solemos hacer en nuestra familia , en la fraternidad,..., cuando llega el Adviento?   Según lo reflexionado sobre el evangelio de hoy, ¿qué nos parece importante mantener? ¿qué podemos hacer este año para prepararnos como familia, como fraternidad, al encuentro con el Señor?

Ü  Podemos dialogar entre todos sobre, ¿qué es estar vigilantes como familia? ¿A que atendemos? ¿Qué se le pasa a nuestra familia, porque está dormida para esa realidad?

Ü  Os proponemos esta oración para rezar en familia durante este tiempo de Adviento. Nos une a una tradición muy antigua en la Iglesia, reseñada ya en los últimos versículos del libro del Apocalipsis: “Ven Señor Jesús”


Ven, Señor
¡Ven, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!
¿No has de ser la alegría de los pobres, de los que en ti ponen su confianza?
¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién nos abrirá caminos de esperanza si no te vemos caminar a nuestro lado?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!
Ven Señor, a nuestra familia, para que nos mantengas unidos,
para que nos ayudes a amarnos cada día más,
para que ensanches nuestro corazón y nuestra casa
y podamos acoger a cuantos nos necesitan.
                   ¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Curso bíblico: Domingo 23.11.2014






Llegamos hoy al último domingo del tiempo ordinario en el que celebramos a Jesús, como Rey del Universo. Cerramos con él el ciclo A, y lo hacemos con un evangelio que es realmente el resumen y colofón de todo el mensaje que durante este año litúrgico hemos escuchado. 

Jesús, el Señor y el juez misericordioso, nos dice la palabra definitiva sobre lo bueno y lo malo, sobre los que construyen el Reino y los que no. Lo decisivo es el amor que se traduce en hechos concretos que ayudan a los necesitados. 

Podemos extrañarnos o preguntarnos, ¿Por qué es tan decisivo aliviar a los necesitados y tan condenable negarles la ayuda? Porque, según revela el Juez, lo que se hace o se deja de hacer con ellos, se le está haciendo o dejando de hacer al mismo Jesús. 

Hoy nos dice a cada uno: “Lo importante es cómo os portáis conmigo, como me demostráis vuestro amor”. Y, como somos tan hábiles para buscarnos disculpas, por si acaso se nos ocurre aquello de, “¿Cuándo te vimos? Si nosotros no te hemos encontrado…” Nos lo expresa de modo que no nos pueda quedar ni un resquicio de duda: “Cada vez que visteis a uno de mis hermanos más pequeños… Lo que hicisteis con ellos, a mi me lo hicisteis...” Pero, ¿vemos a los necesitados o vamos a lo nuestro con los ojos cerrados a los demás?
Mateo  25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.

El relato es una evocación del juicio final con un lenguaje profético. Nos habla de la venida del Hijo del Hombre, en gloria, para juzgar. Atribuye a Jesús las funciones de “Juez”, que estaban reservadas al Padre. Cuando se ha sentado en el trono es llamado “Rey”, y los juzgados se dirigen a él como “Señor”. Concentra en pocas palabras los títulos que la Iglesia primitiva da a Cristo resucitado, como expresión de su fe. 

Desde esta fe y esta “autoridad” de Jesús, el Señor, la novedad de este acontecimiento son sus participantes: “todas las naciones”. No se hacen diferencias entre «pueblo elegido» y «pueblo pagano». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. 

Esta presencia de los paganos, los no judíos, en el acontecimiento final era algo absolutamente impensable en la mentalidad de los judíos contemporáneos de Jesús, que consideraban de antemano que los gentiles estaban excluidos. Culmina así un planteamiento que Mateo ha ido desarrollando a lo largo de su obra: la inclusión de todos en el Reino de Dios instaurado por Jesús.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 

La separación entre ovejas y cabritos es una imagen que evoca las prácticas pastoriles palestinas, según las cuales los pastores separan a los carneros de las cabras, ya que estas son más frágiles y requieren una mayor protección del frío. 

La figura del pastor que separa a las ovejas de las cabras, está tomada del texto de Ezequiel (34,11-12.15-17) que leeremos en la primera lectura. Es importante no olvidar esta, pues sólo así comprenderemos que se trata evidentemente de un juicio entre los explotadores y explotados, entre los que hacen la injusticia y los que la padecen. El Señor saldrá al fin en defensa de los pobres, de los pequeños, de los que sufren, de los perseguidos por su amor a la justicia...

Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." 

El juicio será según las obras, no según lo que decimos creer y confesar. Así que son las obras las que distinguen y juzgan a los hombres al fin y al cabo, no las palabras ni los rezos. Cualquier otra discriminación o distinción no vale nada y no permanecerá: ni la raza, ni el dinero, ni la cultura, ni los honores..., colocan en verdad a los hombres a la izquierda o a la derecha del Señor.

Pero las obras que pueden salvarnos son siempre obras de amor, porque la ley con la que vamos a ser juzgados se resume en el amor. Podemos traducir hoy las palabras de Jesús:
“Estuve con ébola o con sida y me cuidaste, no tenía para dar de comer a mis hijos porque me quedé en paro y compartiste tu sueldo conmigo, estaba en la cárcel como terrorista y me visitaste, fui inmigrante sin papeles y me acogiste en tu casa, anciana e invalida abandonada en una residencia y me dedicaste tu tiempo y cariño, estuve deprimido y solo y me escuchaste, habían violado mis derechos y me ayudaste en las acciones legales …” 
Y así descubrir mejor que al hablar del juicio final, Jesús hace de la compasión el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con Él. Nos está hablando de algo muy humano que todos entendemos: ¿Qué hemos hecho con todos los que viven sufriendo a nuestro lado? ¿A quienes vemos y ayudamos? ¿Ante quienes cerramos los ojos o permanecemos indiferentes?
Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."

Nos puede llamar la atención esta pregunta de los llamados “benditos” que expresa su extrañeza cuando oyen que, al ocuparse de un hermano se lo hacían al mismo Cristo. Su pregunta prepara las palabras del Juez sobre la razón de la sentencia: El Hijo del Hombre, Jesús, se hace solidario de aquellos que tienen alguna necesidad de ayuda. "Estos, los humildes" no son sólo los miembros de la Iglesia o comunidad de Cristo, sino que su alcance es universal, como el juicio: esto significa que la identificación de Cristo con ellos es independiente de su situación subjetiva, de si nos parecen buenos o malos...
Pero ni siquiera los justos son plenamente conscientes de esta solidaridad hasta el último momento, que será cuando aparezca el sentido pleno de cada una de las obras. Por otro lado, estas acciones de las que aquí se habla no son cosas excepcionales, sino hechos presentes en la vida de todos los días. Si el amor conduce a Cristo a solidarizarse con cada uno de los hombres, con los pobres, los enfermos, los condenados y encarcelados, los marginados y oprimidos, esto significa que el modo que tiene el creyente de manifestar su amor a Cristo es la solidaridad con el hermano, con todo hombre. Y que aquel que actúa con amor y misericordia, del mismo modo es juzgado; mientras que quien no ejerce la misericordia, es juzgado sin misericordia.
El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que 
ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicisteis conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." 

Esta extrañeza afecta de forma especial a los que se consideraban “religiosos”, practicantes de múltiples normas, quizá muy referidas al ámbito sagrado, pero que no han prestado atención a los demás, a los que muchas veces han considerado ateos, inmorales o poco dignos de su atención.

Nos llama la atención sobre la triste posibilidad de perder la vida y el reino de Dios que tienen cuantos en este mundo pretenden amar a Dios y ser cristianos sin amar al prójimo y sin reconocer a Cristo en los pobres y explotados. 

“Cada vez que no lo hicisteis con uno de estos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo” es la expresión tajante del juez: el que no ama y explota a sus semejantes, con los que Él se ha identificado, se excluye del reino de Dios.

Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Este es el juicio. El evangelista no nos ha descrito los detalles. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos.

Todos los hombres y mujeres sin excepción seremos juzgados por el mismo criterio. Lo que da un valor imperecedero a la vida no es la condición social, el éxito, el poder o dinero logrado a lo largo de los años. Lo decisivo es el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda, que se hace obras en personas creyentes o no, pero con un corazón que se compadece por los que sufren. 

Hoy se nos invita a reflexionar sobre esto, porque nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.


El evangelio en las TIC
· Texto evangélico con imágenes de Jesús hablando: http://youtu.be/kixd2aWRSXc
· Escena de la película Jesús de Nazaret, con el texto de hoy, muy expresiva la cara de extrañeza del Sumo Sacerdote: http://youtu.be/uzWzoZl99hE  1,56 minutos
· Canción de Cesáreo Gabaraín, muy adecuada para reflexionar el evangelio de hoy y responder personalmente. Vídeo con letra e imágenes: http://youtu.be/-Q5CJdW_3Yw  (Al final os ponemos la letra por si os es útil)
· Simpático pero impactante gesto el de este vídeo, que nos puede ayudar a concretar el evangelio de hoy: http://youtu.be/Cdctmo_6fZc  1 minuto.

PARA REFLEXIONAR
            1.      Personalmente
ü  ¿Qué sentimientos e ideas surgen en mi al leer este texto? Visualizando la escena, ¿dónde me veo situado? ¿Soy consciente de mis “encuentros con Jesús” en los necesitados? ¿En que “hermanos” le suelo descubrir? Pensando en como los atiendo, ¿Qué me diría Jesus? ¿Cuáles son mis dificultades en este campo? ¿Participo y apoyo a Cáritas o a otras iniciativas de ayuda a los más débiles?
ü  En el colegio, la fraternidad, la parroquia, el trabajo, hay muchas personas que nos pueden recordar esta presencia de Jesús y nos ofrecen la posibilidad de atenderlos en sus necesidades. ¿Nos damos cuenta? ¿Lo hablamos entre nosotros, la familia, la fraternidad...? Os invitamos a aterrizar este evangelio en nuestras realidades y traducirlo a nuestra vida, por ejemplo: “Porque necesité una segunda explicación y … porque no tenía con quien hablar de mis problemas y… porque..."
           2.      En la fraternidad, familia…
Ü  Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no hemos entendido, lo que más nos ha gustado…
Ü  Este texto nos puede ayudar a plantearnos como pareja y como familia, a qué le estamos dando importancia en la educación cristiana de nuestros hijos, en la práctica. Nuestra familia, nuestra fraternidad, ¿a quién ayuda? ¿a qué problemas sociales somos sensibles? Tal como opinamos al escuchar determinadas noticias, ¿les ayudará a nuestros hijos a descubrir a Jesús en los más afectados por la injusticia y pobreza de nuestro mundo? ¿Ven, aquellos que nos rodean, que participamos en Cáritas o en otras organizaciones de ayuda a los necesitados? ¿Los invitamos a participar con nosotros?
Ü  Podemos terminar haciendo oración con la canción propuesta:
Tú me dijiste, Señor, que en mi camino
iré encontrando hambrientos de mi pan,
que habrá sedientos que vengan a mi fuente,
enfermos, tristes, de frío y soledad. 

Tú me dijiste que sufres en el pobre,
que estás desnudo o no tienes libertad,
que en el anciano que espera tú me esperas
y en ese niño, de hambre morirás.

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR, YO QUIERO AMARTE,
AMANDO AL POBRE, Y AQUEL QUE SUFRE MÁS.
TUYO ES MI PAN Y EL AGUA DE MI FUENTE,
VEN A MI CASA Y AMOR ENCONTRARÁS.

En el camino hay siempre un hombre herido,
que necesita mi ayuda y mi amistad,
no mil discursos que hablan de justicia
no mil palabras que el viento llevará.

En el camino Jesús me estas mirando
y en tu mirada hay pena y soledad
quiero entregarte mi alma y mi alegría
toda mi vida en ofrenda de hermandad.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Encontro anual de Formação Humana, da AMAM.


   

A Associação Maria Ana Mogas de Portugal esteve reunida, em Fátima, nos dias 15 e 16 de Novembro, de 2014, para um encontro de formação humana, subordinado ao tema " Associação e sentido comunitário", orientado pelo senhor Padre Nóbrega.

  E foi num clima de alegria e abertura para acolher os conhecimentos veiculados pelo orientador, que ao longo dos dois dias, o tema foi desenvolvido sob dois aspetos: dimensão antropológica e teologal da vivência em grupo. De forma simples, e ao mesmo tempo que apresentava as ideias teóricas, mostrava como as mesmas se podem vivenciar nos grupos. Ao terminar este encontro, foi manifestado por todos o desejo de pormos em prática tudo o que escutámos, tanto nos grupos como nos locais onde trabalhamos e convivemos.

            
M. Leonor e António
Neste encontro estiveram presentes para além dos elementos da  Associação, algumas Irmãs Assessoras e outras que connosco quiseram partilhar  estes dias.


No último dia, tivemos a alegria de festejar o trigésimo nono aniversário de  casamento da associada, Maria Leonor, que juntamente com o António, desejaram  celebrar esta data com a AMAM, em Fátima. Sentimo-nos família e a alegria era  notória em todos (as).



Maria Lurdes Bacalhau
Animadora Provincial AMAM-Portugal

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