viernes, 8 de mayo de 2015

Vigilia de María Madre del Buen Pastor

El pasado viernes 24 de Abril a las 18:00 nos reuníamos miembros de las Fraternidades y Grupo de AMAM con las Religiosas en la casa de la Saínza de Ourense; con objeto de celebrar conjuntamente una vigilia en honor a María Madre del Buen Pastor.


Se nos presentaba a reflexionar el profundo significado de María Virgen Fiel, desde 4 dimensiones:



La Búsqueda.     
Paciente y ardiente del sentido profundo del designio de Dios.

      La Acogida.  
El hágase cuando se percibe que no se podrá comprender completamente el Plan de Dios.
      
      La Coherencia. 
Aceptar incomprensiones antes que dejar de vivir según las propias creencias.

La Constancia.
El Fiat de María en la Anunciación encuentra su plenitud en el Fiat que repitió silenciosamente al pie de la cruz. ¡Qué difícil ser fiel en el momento de la tribulación!

 
El Evangelio compartido fue el de San Juan 10,11-18. El buen Pastor da la vida por sus ovejas.

Finalizamos esta vigilia con la Acción de Gracias a María  y con el canto “Quiero cantarte bella pastora...”




Antes de despedirnos disfrutamos de un delicioso bizcocho -preparado por una de las asociadas, unas pastas y unos chupitos; en ese entrañable ambiente familiar que surge de compartir el carisma y la espiritualidad de María Ana Mogas, enriqueciendo nuestras vidas. 

                                                                

                                                            Angelines 
Grupo de formación “Hacia la Luz con María”

domingo, 3 de mayo de 2015

Curso bíblico: Domingo 03.05.2015



El evangelio de este domingo tiene la misma clave que el del anterior: un hecho sencillo de la vida cotidiana se convierte en una alegoría para enseñarnos a ser discípulos. La meta no es que aprendamos algo nuevo sobre el pastoreo (domingo pasado) ni sobre la poda de una vid, sino que estos dos evangelios tan sencillos “toquen nuestra vida” y podamos ir teniendo gestos de conversión claros y concretos.


Esta es la invitación pascual que este nuevo domingo recibimos, abramos nuestra vida para acogerla y así poder ayudar a hacer lo mismo a nuestras fraternidades y familias. 




Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

En Israel era tan habitual ver rebaños como ver grandes extensiones de viñedos. El vino era imprescindible en su vida social porque estaba presente en todas sus celebraciones (recordemos las bodas de Caná) y era la bebida habitual, sobre todo cuando los manantiales estaban secos o sucios. En los viajes se llevaba vino en un cuerno de toro, vaciado en su interior, que servía de botella. En caso de hacerse una herida el vino se empleaba para desinfectar, como nos recuerda la parábola del buen samaritano.

Por todo ello cuidar una vid era un arte. Y era algo significativo en tiempos de Jesús. ¿Lo entienden así nuestros niños y niñas? ¿Y nosotros? Si no profundizamos en el ejemplo no podremos sacar la sabiduría que ofrece la alegoría.

Cuando se poda una vid parece mentira que pueda dar más fruto que antes de podarla. Se deja el tronco, con apenas tres ramas y algún nudo. La vid se queda como desnuda, en su mínima expresión y sólo la fuerza de la savia producirá la irrupción de vida a través de los racimos. La savia ya no se perderá en hojas muertas ni tallos inútiles, despertará nueva vida porque no encontrará obstáculos

Pero cuando la vida “nos poda” ¿recordamos que puede ser una etapa de pérdidas y despojamiento y vendrán frutos nuevos y abundantes? En esas etapas duras, que todos los adultos hemos experimentado una y otra vez ¿leemos las pérdidas a la luz de la fe, como nos enseña el evangelio de hoy?

Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado.

Quedará más clara esta frase si traducimos: vosotros ya estáis podados a través de la Buena Noticia que habéis recibido. Todo el Evangelio nos poda, en el sentido de llevarnos a lo fundamental y quitarnos “malas hierbas”, “cizaña” y “sarmientos” que entorpecen o impiden nuestro crecimiento como discípulos. Si ponemos nombres concretos a toda esa vegetación que nos sobra, el evangelio de hoy nos ayudara mucho a crecer.

Pero para San Juan hay algo más importante: la Palabra se ha hecho carne. Jesús es la Palabra y la relación con Él nos va podando diariamente. Es una relación en la que Jesús nos comunica “su savia vital” y nos va despertando Vida, para que podamos ser portadores y despertadores de Vida a nuestro alrededor; de la suya, no de la nuestra, que está llena de pobrezas.

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

El verbo permanecer tiene un significado muy profundo. No se trata de quedarnos quietos, inmóviles; en Israel se utilizaba para indicar que una persona se quedaba como huésped en una casa, o que una relación de amistad se iba estrechando y era duradera. Es como si hoy dijéramos: desde hace tantos años hemos permanecido siendo amigos…”

Permanecer es estrechar la relación con Jesús cada día, es sentir que habitamos en su casa, desde que nos llamó a la vida hasta que entremos en la Vida. Pero si cortamos esa relación, si nos enredamos en las zarzas de los valles tenebrosos, como la oveja perdida, no podemos recibir su savia y los frutos no estarán llenos de la vida extraordinaria que nos comunica y que ha hecho que el cristianismo esté lleno de miles y miles de santos y santas.

El Antiguo Testamento tiene ejemplos muy claros sobre lo que supone vivir sin la savia que recibimos de Dios. Por ejemplo, el profeta Isaías nos recuerda que el pueblo es como la viña elegida y cuidada por Dios, pero le ha dado la espalda y corre tras otros dioses para adorarlos. ¿Qué más puede hacer Dios por su pueblo? El profeta nos lo dice a través de la Canción de la viña:

“Mi amigo tenía una viña en una ladera fértil. La había cercado, le quitó las piedras y plantó buenas cepas; había edificado en medio de ella una torre, y en ella hizo  un lagar. Y espero a que diese uvas, pero dio uvas silvestres. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mi viña y yo. Qué más podía hacer por mi viña, que yo no haya hecho en ella? Yo esperaba que me diese uvas ¿por qué me ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su valla, y será quemada; le quitaré la cerca, y será pisoteada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán las zarzas y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella” (Isaías 5, 1-6)

Más tarde el profeta predicó un mensaje de esperanza: el Señor será de nuevo el guardián de su viña, la regará de nuevo y la guardará día y noche (Isaías 27, 2-4)

Esto mismo experimentamos en nuestra vida. Podemos haber estado unidos a la vid un tiempo y haber sido sarmientos secos en otras ocasiones; la reincorporación a la vid, el ser injertado de nuevo para recuperar la vida y dar fruto es posible. ¡Hay tantos ejemplos en la historia de la Iglesia y en nuestra propia historia vital! ¡Es tan importante que este mensaje esperanzador se transmita a los más jóvenes, para que les quede siempre abierta la posibilidad de recuperar la savia, tras haber tenido experiencias en las que se han desgajado de la relación con Dios!

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Una lectura superficial de este párrafo nos puede dar la impresión de que se nos pone en las manos una varita mágica para pedir lo que deseamos. Si estamos recibiendo la savia de Dios es evidente que nuestros deseos y peticiones se transforman, porque el buen Dios nos dilata el corazón y nos hace justos, misericordiosos, compasivos… 

La savia que recibimos nos empapa de los valores del Reino de Dios a raudales y eso nos hace pedir lo que necesita el Reino: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, visitar a los enfermos… y dar gratuitamente la Vida que hemos recibido.

El evangelio en las TIC
q  “Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador” Recitado del evangelio y canción de Ain Karen, muy buena para la reflexión y oración. 3,31 minutos https://youtu.be/rqVUDB8f6Dg también la encontráis, con otras imágenes en este enlace: https://youtu.be/n6R_yWni-tc
q  “La verdadera vid” canción con dibujos para niños, del grupo boliviano Trigo Santo https://youtu.be/O1Vjn5o0r4A
q  “Tu mi raíz y mi fuente” canción del grupo Acix, buena para los adultos como respuesta al evangelio de hoy. Cantada en varios idiomas. https://youtu.be/BmBspTSsXak

PARA REFLEXIONAR

1.       Personalmente.

-   ¿Qué resuena en nosotros al leer este texto del evangelio y sus comentarios? ¿Nos visualizamos como sarmientos de esa “vid” que es Jesús? ¿Cómo viña cuidada, protegida, regada?
-      Podemos intentar recordar y nombrar esas situaciones de nuestra vida en las que nos hemos sentido “podados” ¿Cómo las vivimos en su momento? ¿Cómo las leemos hoy, después de un tiempo? ¿De qué hojarascas nos ha librado? ¿Somos conscientes de ramas y frutos nuevos después de la poda? ¿Qué frutos?
-    Como cristianos adultos nos sentimos responsables de dar fruto en nuestras tareas, en la misión que tenemos encomendada. ¿Cuándo consideramos que estamos “dando fruto”? ¿Qué importancia estamos dando en nuestra vida a “Permanecer en Jesús”? ¿Somos conscientes de que nuestra “permanencia” en Jesús es indispensable para dar frutos del Reino? 
-    Podemos terminar escuchando y haciendo oración la canción: “Tú mi raíz” de la que os adjuntamos la letra. 

     2.     En la fraternidad, la familia...

Ü Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no hemos entendido, lo que más nos ha gustado…
Ü Podemos elegir entre estas dos imágenes: cada uno de nosotros, padres y madres, somos “sarmientos de la vid verdadera que es Jesús” o bien visualizar a nuestra familia, a nuestra fraternidad, como “la viña del Señor” y profundizar en ella poniendo nombre, recordando situaciones concretas que responden a esta imagen:
-       ¿Cuándo hemos tenido experiencias de poda? ¿Cómo lo hemos vivido? ¿Qué nuevas ramas, realidades, frutos han surgido en nosotros?
-    ¿Qué experiencia tenemos de “permanecer” en Jesús? ¿Cómo estamos educando en esta relación con Él a nuestros hijos?
-         Como familia-viña del Señor, ¿qué cuidados hemos recibido? ¿qué frutos estamos dando?...

Ü Os invitamos a terminar escuchando y haciendo oración la canción “Tú mi raíz”“Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador” de uno de los vídeos.

……………………………………………..

Tú, mi raíz. Letra de la canción.
 Arraigado en Ti, Señor,
con mis raíces en Ti,
como el árbol junto a las aguas
quiero vivir.

Arraigado en Ti, Señor,
entregado a Ti,
como sal y luz en la tierra
unido siempre a Ti

Tú, mi raíz, mi fuente de amor.
Tú, mi cimiento, mi roca, mi Dios,
Tú, mi Señor. Tú, mi Señor.

Edificado en Ti, Señor,
yo confiaré.
Cada día Tú me sostienes
firme en la fe.
Edificado en Ti, Señor,
en las tormentas nada temeré.
Los fracasos y los problemas
No harán temblar mis pies.


viernes, 17 de abril de 2015

Curso bíblico: Domingo 19.04.2015



Avanzamos en el tiempo pascual y cada domingo nos vamos encontrando con unos relatos en los que Jesús sale al encuentro de sus discípulos, de muchas y variadas formas y en esos encuentros se sienten transformados. A partir de ellos pueden expresar y anunciar a los demás su propia fe en Jesús vivo y resucitado.
Estos textos nos ayudan a reflexionar sobre nuestra propia realidad. ¿Cómo y cuándo nos hemos encontrado cada uno de nosotros con Jesús Resucitado? ¿Qué ha cambiado esta experiencia en nuestra vida?

Igual que lo primeros discípulos estamos llamados a “ser testigos” de esta resurrección que nos ha liberado de nuestros miedos y pecados. Que el evangelio de este domingo  nos ayude a ello.




Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros.»

Nos encontramos al comienzo de este evangelio con una situación muy parecida a la que nos presentaba el domingo pasado el evangelio de Juan. Algunos discípulos siguen reunidos en Jerusalén cuando otros llegan contando diversas experiencias de encuentro con Jesús vivo.

En los versículos anteriores al evangelio de hoy, Lucas nos ha presentado la aparición a un grupo de mujeres, a las que no creyeron los apóstoles y discípulos porque sus palabras “les parecieron un delirio”. Después se nos habla de la aparición a los discípulos de Emaús, y ahora se hace Jesús  presente en medio de ellos, deseándoles su paz.

Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.  Él les dijo: « ¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»  Dicho esto, les mostró las manos y los pies.

Junto al deseo de paz de Jesús nos encontramos con el miedo de los discípulos. Juan nos decía el domingo pasado que tenían miedo a los judíos. Lucas, nos dice que este miedo es por la sorpresa, porque no reconocieron a Jesús y creían ver un fantasma.

El evangelio nos plantea una clave: ¿cómo podían identificar a Jesús resucitado? Según la mayoría de los relatos de las apariciones esta identificación era lenta y costosa. Es Jesús mismo el que les da “señales” de que es Él: mostrándoles las llagas, hablándoles y recordándoles lo vivido en común, tranquilizándoles y convenciéndoles de que es verdad lo que están viendo y no se trata de un fantasma.

Los judíos se negaban a creer en la resurrección;  también los discípulos tienen dudas de la realidad de Jesús. Y sólo una experiencia de encuentro con el Resucitado hace cambiar su mente y su corazón, abre sus ojos para ver y reconocer a Jesús.

No es algo que ellos busquen ni provoquen, Jesús se presenta cuando menos lo buscan o cuando han dejado de buscarle y de creer en él. Es la experiencia de un Jesús real la que produce en los once y en los hombres y mujeres de la primera comunidad, un cambio total  que podemos llamar conversión, y una liberación del pecado y del miedo, incluso a la propia muerte. La comunidad cristiana surge como tal comunidad de la experiencia -personal y comunitaria- de encuentro con Jesús vivo y resucitado.

Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: « ¿Tenéis ahí algo que comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»

En este caso Jesús les pide algo de comer y come delante de ellos. Es una manera catequética de decirnos que recuerden las experiencias que tuvieron con Jesús. No tiene sentido que nos quedemos con la imagen de un resucitado comiendo un trozo de pescado sino que Lucas es el evangelista que ofrece continuamente signos, señales, para ayudarnos a mirar más allá de lo que vemos a simple vista.

Comer juntos, para los judíos, era signo de misión compartida y de vida compartida. No existían, como ahora, las comidas con quienes no tienes nada en común o con los enemigos. Comer juntos era  un gesto que muchas veces habían  compartido y que Jesús aprovechaba para explicar el sentido de lo que estaban viviendo. Él mismo lo explica recordándoles lo que les decía “mientras estaba con vosotros”.

Nos plantea aquí lo esencial de estos relatos El Resucitado y Jesús de Nazaret son la misma persona”. El texto es gráfico y claro: el que ahora está entre los discípulos y Jesús de Nazaret, con el que ellos han convivido, son la misma persona.

Esta realidad se repite insistentemente en varios tipos de relatos: “A Jesús el Nazareno… lo matasteis crucificándolo… pero Dios lo ha resucitado, rompiendo las ligaduras de la muerte…” (Hechos 2, 23-24) dirá Pedro como autoridad y palabra definitiva, expresando la fe de las primeras comunidades.

Encontramos también otra referencia importante, la alusión que Lucas pone en boca de Jesús mismo a “las Escrituras”, lo que nosotros entendemos por el Antiguo Testamento. “Todo lo escrito acerca de mí tenía que cumplirse”.  Pone en relación su vida con la ley, con las Escrituras, dándonos otra clave de lectura de las mismas, en cuanto que anuncian lo que se ha hecho realidad en su vida. El sentido último del Antiguo Testamento, es la persona de Jesús. Toda la historia anterior es un proceso que culmina en Él. 

Ese todo lo concretará en el párrafo siguiente en la pasión, muerte, proclamación universal del perdón de los pecados y la salvación. Ese “tenía que” no podemos entenderlo como predeterminación, sino como una clave de profundización en los acontecimientos, que nos hace descubrir su sentido hondo. La acción de Dios en la historia sin intervencionismos que quitan la libertad a los hombres y los pueblos. 

Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

El encuentro con Jesús lleva inherente un don: poder comprender las Escrituras desde otra perspectiva, que se abra el entendimiento para entender su sentido. Lo que experimentaron los discípulos de Emaús y los hombres y mujeres que estaban reunidos en el cenáculo es también un don para cada uno de nosotros hoy.

Estos dos párrafos del evangelio eran el resumen, la síntesis de la predicación de las primeras comunidades.  Hay que leerlo en relación con el comienzo del libro de los Hechos de los Apóstoles “recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra” (1, 8). Todo debe comenzar en Jerusalén porque para los judíos era el centro religioso del mundo, pero desde allí debía extenderse por todo el mundo.

Jesús les ayudó a comprender las Escrituras: todo el camino recorrido por Israel, y por cada uno de nosotros, recibe su sentido en el encuentro con el Resucitado. El camino de la cruz y la resurrección tienen sentido cuando predicamos como testigos. Representa el cumplimiento de las promesas históricas del Dios de Israel, pero también la satisfacción de las exigencias y las esperanzas de cada persona humana.

Así las palabras de Jesús, que empiezan con una referencia al pasado, (cuando estaba con vosotros) abren ahora a los discípulos hacia el futuro “en su nombre se predicará la conversión a todos los pueblos”. Los discípulos pasan de ser destinatarios del anuncio de Jesús a ser enviados y compartir su propia experiencia con el Resucitado.

Se ha iniciado el tiempo y la misión de la Iglesia, nos dice Lucas. Una misión que se inicia en Jerusalén, lugar donde todo sucede y donde se cierra una etapa y donde comienza otra marcada por la universalidad, el anuncio a partir de ahora debe alcanzar a todo el mundo, llevando a todos el anuncio de la salvación..
Esta misión se encomienda a los once y a toda la comunidad cristiana, “testigo” de la muerte y resurrección de Jesús. Nos transmite una apertura y horizonte ilimitado.

El evangelio en las TIC

q “Yo creo en tu Resurrección” canción de la hermana Glenda, con dibujos de Fano. https://youtu.be/wyRxnWqKC0g
q “¡Resucitó!” canción de Martín Valverde. Da pie para trabajar dos aspectos: Jesús de Nazaret, el que vivió en Palestina y murió es el mismo que resucitó y lo que supone la resurrección como acontecimiento central de nuestra fe y nuestro estilo de vivir.  https://youtu.be/A0cMBDsMWQU
q “Paz a vosotros” canción de Brotes de Olivo https://youtu.be/xFPl9ZShbv0
q Cristo el Señor resucitó; su amor fue más fuerte que la muerte https://youtu.be/PlKSmZR6JEk?list=RD62f_-X81ivs

PARA REFLEXIONAR

1.       Personalmente
Después de leer el evangelio y sus comentaros, tras un rato de silencio, dejando resonar esta Palabra en ti, te proponemos algunas preguntas para la reflexión, si te ayudan:

ü  ¿Cuál es tu experiencia de encuentro con Jesús? ¿En qué momentos y circunstancias de tu vida Jesús ha salido a tu encuentro? ¿Recuerdas con frecuencia esos momentos y sientes que como van transformando tu vida?

ü  ¿Dedicas un tiempo diario o al menos semanal para la oración, para cuidar y hacer posible en la calma y el silencio estos encuentros?

ü  Escucha en silencio una de las canciones propuestas y expresa ante el Señor los sentimientos que surgen en ti.

2.       En la fraternidad, la familia…

Ø Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no entendemos, lo que más nos ha gustado…

Ø Empezamos ahora la tercera semana de Pascua. Podemos pararnos a pensar ¿cómo lo estamos viviendo en nuestra fraternidad, familia, parroquia…? ¿En qué se nota que estamos en tiempo pascual?

Ø En concreto podemos dialogar sobre dos aspectos que nos plantea este evangelio:
·   ¿Cómo hemos vivido nosotros el encuentro con Jesús Resucitado? ¿Qué ha significado o está significando en nuestra vida como asociados?
·   ¿Y cómo somos testigos del Señor Resucitado en nuestra casa y con nuestros hijos, en el trabajo, en la fraternidad…?

Ø Os proponemos terminar haciendo oración con una de las canciones propuestas.

miércoles, 15 de abril de 2015

Nuevos compromisos en España.

Continuamos viviendo la Resurreción de Nuestro Señor. Y este fin de semana celebramos también que varias hermanas de formación han decidido dar el SI al compromiso en la Asociación María Ana Mogas, siguiendo sus pasos de AMOR Y SACRIFICIO.

Los compromisos son:
- El sábado 18/04/2015, en Rianxo (A Coruña-España), la fraternidad "Senderos de Paz y Amor" compuesta por:

            Carmen Gómez Bullón
            Mª del Carmen Iglesias Vicente.


-El domingo 19/04/2015, en O Barco de Valdeorras (Ourense-España) la fraternidad "Agarimo" compuesta por:

          Esther González Masid
          Isabel Montes Fontao
          Mª del Mar Fernández Fernández
          Mª Teresa Franco Puente
          Mª Teresa González Prada
          Natividad Feijo González
          Isabel Toribio Delgado


A todas ellas, a sus asesoras, y a quienes les acompañaremos físicamente y/o en oración, os deseamos que sea un día maravilloso, y que la alegría y la fuerza que da este SI nunca se apague. La Beata Mª Ana velará por ello.

Un abrazo fraterno.
Equipo Animador General AMAM.

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